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Ch.A.- Por favor, danos tus impresiones de la
Gala de los Goya 2012: saboréala una vez más. La intervención de Segura, como ácido monologuista, la presencia de estrellas internacionales como Salma Hayek, etc.
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E. Urbizu.- La Gala no la he visto por TV, con lo cual la viví directamente desde dentro.
Eva Hache me gustó. Y cuando salió Santiago –Segura–, que me parece una profesional brillante sin pelos en la lengua, creo que estuvo gracioso. No obstante, yo me encontraba en el backstage con la prensa, recién recogido el primer Goya… De tal modo que cuando señaló mi asiento porque me hizo la alusión, estaba ausente. Es decir, que en ese sentido no lo he presenciado del todo, pero los comentarios del resto del equipo y los compañeros han sido muy positivos. Santiago estuvo fresco y también resultó sorprendido, ya que su película rodada en 3D con unos efectos especiales espectaculares no tuvo ni una sola nominación y creo que fue positivo que él fuera libre para integrarlo en su monólogo, diciendo todo lo que se le pasara por la cabeza. Yo creo en los contrastes, es positivo tener elementos que se alejen del devenir oficial de la Gala. Santiago Segura es un animal escénico monumental –además de un productor con gran intuición para las sagas:
Torrente 4 fue
la película más taquillera de 2011 con 18.873.637,47 € de recaudación, aunque el éxito comercial de un filme no es el único criterio de valoración de la Academia– y para el espectáculo televisivo que ha de ser la Gala fue excelente. Y si, ¡además el contenido sacude, pues mejor que mejor!.
Melanie Griffith; Antonio Banderas; Salma Hayek; Pedro Almodóvar… cada vez se ofrece un espectáculo de mejor calidad. Todo lo que sea revestir esto de espectáculo y de glamour es potenciar la industria y acompaña la tradición del cine. En los primeros años, la Gala tenía una limitada repercusión mediática pero ahora hay una amplia cobertura en todos los soportes. ¡Y esto repercute en la venta de entradas, por qué no!. Y generar el estrellato de nuestros actores. Ahora hay una hornada de nuevos actores/actrices que salen en las series de TV y esto es un proceso que oxigena el talento artístico.
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Ch.A.- Enrique, has comentado recientemente a un medio que “Hacer cine es una manera de ir por la vida, es una patria. Contar historias, ver el mundo”. ¿Qué es hacer cine para tí como director?.
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E. Urbizu.- Yo soy fundamentalmente director de cine. Otro tema es que esta labor la compagine con la de escribir. Me considero un director de cine que narra, no a la inversa – un guionista que dirige. Para mí ese matiz es vital. Y la parte técnica de mi oficio me gusta bastante. Me gusta mucho madrugar para comenzar a rodar –que es lo que menos haces. Yo se lo comento bastante a los alumnos de mis clases, que debería haber una asignatura sobre ‘cómo sobrevivir entre las producciones’. Porque es donde tienes que resistir, mantener la ilusión, la vocación. El sueño de hacer películas con continuidad. Ese es el gran sueño. Ser un director de oficio. A mí me gusta trabajar con los actores, disfruto con el ambiente del rodaje, en la pre-producción... Luego te vuelves a quedar solo con el montador, que tiene mucho que ver con esos momentos cuando trabajas con el co-guionista en la re-escritura de la película, cuando estás montando y sabes que has nacido para esto.
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Ch.A.- ¿Y en la faceta de guionista, en este caso en colaboración con tu guionista Michel Gaztambide?.
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E. Urbizu.- Michel y yo nos conocemos desde hace muchos años y hemos compartido numerosas lecturas e infinidad de conversaciones. Y al cabo de bastantes años de relación de colegas, decidimos comenzar a trabajar juntos, hace unos once años, con
La Caja 507 y trabajamos muy a gusto juntos. Él vive en San Sebastián y yo en Madrid y en los períodos de desarrollo de un proyecto nos encerramos durante unas semanas a preparar, escribir, elaborar un proyecto y luego nos separamos, pero continuamos en permanente comunicación. Tras esa etapa de ‘campana’ muy concentrada, luego tenemos otra de distancia para reflexionar y leer, analizar... Nosotros pensamos muy parecido sobre cómo construir las historias, etc. Es una etapa muy grata por intensa: necesitamos año y medio antes de armar el argumento, documentarnos; fue arduo –período de pre-producción de
NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS. Es lo que tiene los policiacos, el cine negro: el contar un mundo, unas mecánicas, unos personajes.
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Ch.A.- Tratemos el
talón de Aquiles de la industria de celuloide nacional:
la financiación. ¿Cómo encuentras su horizonte en nuestra industria?, ¿cómo piensas que van a estructurar el tema del mecenazgo y el fondo de protección?. ¿Y qué piensas sobre la
Ley Sinde?.
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E. Urbizu.- Vamos por partes… El productor español tiene relevantes dificultades para completar la financiación. Eso produce un efecto de polarización muy amplio. Es decir, si ruedas en inglés y con un gran potencial de venta en el extranjero con estrellas internacionales, tienes que plantearte
presupuestos en torno a 20.000.000 €, que puede llegar incluso hasta los 50.000.000 €; como es el caso de Lo imposible, la nueva película de J. A. Bayona que se estrena en octubre 2012 con Naomi Watts y Ewan McGregor, o Ágora (de A. Amenábar). Esa sería, por así decirlo, la ‘cima de la horquilla’ y posteriormente el productor con menos recursos irá al mercado nacional, que tendrá posibilidades de recorrer un circuito de cine de autor en festivales de cine más puntuales –quizá no tanto los de categoría–, y
en medio está la clase media que son las producciones entre los 3 - 6.000.000 € rodadas en castellano y que tendrán una distribución en el mercado nacional. Estas son las más dificultosas de financiar. Por ejemplo Blackthorn, que está dentro de esta categoría –Mateo Gil, prod. Sin destino, coproducción España-Estados Unidos-Bolivia-Francia, 2011– no ha tenido una taquilla nacional boyante. Mateo el otro día me comentaba que es una película que se está vendiendo muy bien en el resto de los otros países. Es decir, los números más o menos salen. Lamentablemente, esta película no se distribuye en España. Supone un esfuerzo importante: vete a rodar a Bolivia, un Western, contrata a Sam Shepard y otras estrellas internacionales...
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document.write(' Hay que conseguir que se fortalezca esta clase media.
NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS es pura clase media, cuenta con un presupuesto de 3.300.000 € y son las más difíciles a efectos de completar el paquete de financiación. Tienes que aspirar a recuperar la inversión en el mercado nacional. Entonces el mecenazgo que propone la nueva financiación está por ver si fomenta las ventajas fiscales del 18% que había hasta ahora, que no ha demostrado un gran músculo de fondo. No es estimulante para el inversor privado ni te garantiza que acuda el dinero privado al séptimo arte. Con lo cual, deberán garantizar de algún modo que acuda el dinero privado al cine aumentando la ventaja fiscal para el capital privado y analizar cómo combinan las vigentes hasta ahora: ayudas a las óperas primas, ayudas a la amortización... Para un productor privado la amortización es relevante dado que el proceso de los préstamos / financiaciones dura años. Entonces pocos inversores cuentan con esta capacidad financiera para aguantar el completar todo esto: has de pagar los intereses, créditos, etc. Confío en que
José Ignacio Wert –nuevo Ministro de Educación, Cultura y Deporte– y el
nuevo ICAA son, en presente, conscientes de todo esto. Yo nunca le he tenido miedo al Partido Popular para gestionar este asunto, pero es cierto que estamos viviendo tiempos de incertidumbre para todo, incluyendo la cultura... Y en el marco del cine nos tendremos que apretar los machos al igual que el resto de la sociedad. No soy de los que piensa que ‘a los del PP les molesta el cine’. De hecho a la administración de Aznar instauró el
‘Fondo del 5%’ –normativa paneuropea que obliga a la televisiones a invertir un mínimo de un 5% de sus beneficios en el sector del que se están nutriendo, el cine.
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document.write(' Del mecenazgo no hay tradición en el cine nacional, pero funciona muy bien en las artes escénicas como la ópera: sin los patrocinadores sería exclusivista, carísima y no se podría tener una programación tan magnífica como la que llevan realizando el último período. Confiemos en la sensatez, quizá haya una mayor criba natural en la producción, en el sentido de que se van a producir menos películas. Y me refiero a una criba razonable, no que desaparezcan las producciones pequeñas y que únicamente se mantengan las películas en inglés –producciones internacionales, especialmente
made in USA. ');
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