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document.write(' Una vez que Maduro tome el poder, lo cual parece el escenario más probable, su equipo de Gobierno ha de aplicar medidas con carácter de urgencia en tres frentes claves para afrontar eficazmente la crisis económica del país: 1) el petróleo, a fin de promover nuevas inversiones que resultan vitales en el sector –recordemos que Venezuela es el quinto país exportador de petróleo del mundo, con la primera reserva de crudo pesado. De fomentar la inversión privada foránea (coexistiendo con la China), se podrían alcanzar los objetivos del Plan estratégico de Petróleos de Venezuela (PDVSA) para obtener 5M de barriles diarios en 2015 y 6,5M en 2020; 2) el sistema cambiario, que permita agilizar la concesión de divisas. El rígido control de cambio/s existente en Venezuela desde 2003 sitúa el coste oficial del dólar USA en 6,3 bolívares, desde su reciente devaluación en febrero 2013. No obstante, en el mercado paralelo, el cambiario puja hacia un valor neto de 25 bolívares. Analistas internacionales auguran una ‘devaluación encubierta’ al cierre de la campaña electoral. El nuevo mecanismo, otorgará dólares a un precio más alto que el oficial, lo cual incrementaría la corrosiva devaluación; y 3) el déficit fiscal, que podría generar la implantación de nuevos impuestos, sumidos en la incipiente austeridad económica. Abordar el déficit con pragmatismo presenta dos opciones: solicitar financiación a los bancos nacionales e internacionales y / o emitir bonos del Banco Central de Venezuela (BCV) y la omnipresente PDVSA, algo que, a medio plazo, resulta un modo alternativo de endeudar al Estado.');
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