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document.write(' Cuando se piensa en la comunidad internacional como “actor” fundamental en un escenario como el del conflicto armado colombiano, resulta frecuente oír planteamientos excesivamente optimistas. Sin embargo, es imprescindible entender que los mayores esfuerzos para la superación del conflicto armado no deben provenir de la comunidad internacional, sino que deben ser netamente endógenos. De este modo, un eventual posconflicto necesitará de un proceso de descentralización territorial, de mejores mecanismos de distribución de la renta, de mayores niveles de fortalecimiento institucional del Estado, de efectivos instrumentos de protección a los derechos de verdad, justicia y reparación y de verdaderos mecanismos de inclusión política que, muy necesariamente, deben ser concebidos desde Colombia para Colombia. Dicho de otro modo, resulta absolutamente incomparable, en el marco de contribuir a un escenario de posconflicto armado, el alcance que puede suponer un instrumento de reforma tributaria para el posconflicto con respecto a los rubros que, a modo de cooperación y créditos, ha obtenido el presidente Santos en su última gira por Europa.
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document.write(' Esto no desvirtúa el importante papel que debe jugar la comunidad internacional. Un papel que, del lado de los acompañantes y garantes, debe de continuar en la asistencia a las partes negociadoras en la tarea de conseguir el cierre de la negociación y, ojalá, la firma de los acuerdos. Claro está, tras ello seguiría la tarea de verificación de los mismos y el apoyo respecto de las exigencias propias de algo tan importante como es dar cumplimiento y sostenibilidad a los compromisos que se adquieran.');
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